02
OCT
La Inteligencia Artificial (IA) ha dejado de ser una tecnología de futuro para convertirse en una herramienta presente en prácticamente todos los ámbitos profesionales. La actividad pericial no es una excepción. Cada vez más peritos recurren a sistemas de inteligencia artificial para analizar documentación, realizar búsquedas de información, elaborar borradores de informes, procesar imágenes, efectuar cálculos complejos o gestionar grandes volúmenes de datos.
Nos encontramos ante una auténtica revolución tecnológica que ofrece importantes oportunidades para mejorar la productividad y la calidad del trabajo técnico. Sin embargo, también plantea importantes desafíos éticos, jurídicos y profesionales que no pueden ser ignorados.
La cuestión ya no es si la inteligencia artificial va a incorporarse al trabajo de los peritos, sino cómo debemos utilizarla para que se convierta en una herramienta útil sin comprometer la fiabilidad, independencia y credibilidad que exige la función pericial.
La IA como herramienta de apoyo al perito
El trabajo pericial se caracteriza por la necesidad de analizar información compleja, interpretar datos técnicos y trasladar conclusiones al ámbito judicial de manera comprensible y objetiva.
En este contexto, las herramientas de inteligencia artificial pueden aportar un valor significativo. Actualmente permiten:
En determinadas especialidades periciales, como la informática, la valoración inmobiliaria, la ingeniería o la auditoría, estas capacidades representan una ventaja competitiva evidente.
El uso inteligente de estas herramientas puede permitir que el profesional dedique más tiempo a las tareas de mayor valor añadido: el análisis crítico, la interpretación técnica y la formulación de conclusiones fundamentadas.
El peligro de confundir asistencia con sustitución
Sin embargo, el principal riesgo aparece cuando se pretende convertir la inteligencia artificial en sustituta del criterio profesional.
Las herramientas de IA generativa son capaces de elaborar textos técnicamente correctos en apariencia, pero no tienen capacidad para asumir responsabilidad profesional ni para garantizar por sí mismas la veracidad de sus respuestas.
Los sistemas actuales pueden cometer errores, proporcionar información inexacta o incluso generar referencias inexistentes. Este fenómeno, conocido como "alucinación", constituye uno de los mayores riesgos para cualquier profesional que utilice estas herramientas sin adoptar mecanismos de verificación.
En el ámbito pericial, una conclusión errónea puede tener consecuencias especialmente graves, ya que los informes periciales influyen de forma directa en la resolución de conflictos judiciales, administrativos o privados.
El perito no puede limitarse a aceptar las respuestas generadas por una herramienta informática. Debe verificarlas, contrastarlas y asumir personalmente la responsabilidad de las conclusiones reflejadas en su dictamen.
La inteligencia artificial puede ayudar a trabajar mejor y más rápido, pero nunca debe sustituir el juicio técnico del profesional.
La responsabilidad sigue siendo del perito
Uno de los principios que conviene recordar es que la responsabilidad del informe continúa recayendo de forma íntegra sobre el perito que lo firma.
El tribunal no valorará si una determinada conclusión fue obtenida mediante inteligencia artificial, mediante una hoja de cálculo avanzada o mediante una metodología tradicional. Lo que valorará será la solidez técnica del informe, la coherencia de la metodología empleada y la capacidad del perito para defender sus conclusiones durante la ratificación judicial.
Cuando un profesional firma un dictamen está asumiendo la autoría y la responsabilidad de su contenido.
Por ello, resulta imprescindible que cualquier resultado obtenido mediante sistemas automáticos sea revisado, validado y documentado antes de incorporarse al informe.
La IA debe considerarse una herramienta de asistencia técnica, nunca una fuente autónoma de conclusiones periciales.
Transparencia y trazabilidad
Otro aspecto fundamental es la transparencia.
La credibilidad de un informe pericial depende en gran medida de que las partes y el tribunal puedan comprender cómo se han obtenido sus conclusiones.
Si se emplean herramientas de inteligencia artificial para determinadas fases del trabajo, resulta recomendable que el perito pueda explicar:
Esta trazabilidad puede resultar especialmente importante en procedimientos judiciales donde las conclusiones del informe sean objeto de contradicción o impugnación.
La posibilidad de explicar y reproducir el proceso seguido constituye una garantía esencial para preservar la confianza en la prueba pericial.
Protección de datos y confidencialidad
La utilización de inteligencia artificial plantea además importantes cuestiones relacionadas con la confidencialidad.
Muchos informes periciales contienen información especialmente sensible: datos personales, documentación empresarial, historiales médicos, títulos de propiedad, proyectos técnicos, contratos o información estratégica de particulares y empresas.
Antes de introducir esta información en una plataforma de inteligencia artificial, el perito debe asegurarse de conocer las condiciones de uso del servicio, el tratamiento de los datos y las garantías de seguridad aplicables.
La prudencia aconseja evitar la incorporación de información identificativa o confidencial en plataformas cuya gestión o almacenamiento de datos no ofrezca las garantías necesarias.
El deber de secreto profesional y la protección de los datos de las partes deben seguir siendo una prioridad absoluta.
La importancia de la formación
Como lleva sucediendo hace mucho tiempo para cualquier disciplina tecnológica, la inteligencia artificial exigirá nuevos conocimientos y competencias profesionales.
No basta con utilizar estas herramientas. Es necesario comprender sus capacidades, sus limitaciones y los riesgos asociados a su empleo.
Los peritos que adquieran una formación adecuada podrán aprovechar todo su potencial manteniendo el rigor técnico exigible a la profesión.
Por el contrario, quienes las utilicen de forma indiscriminada o sin suficiente conocimiento pueden comprometer la calidad de sus trabajos y su propia reputación profesional.
La adaptación tecnológica siempre ha formado parte de la evolución de la actividad pericial, y la inteligencia artificial representa simplemente una nueva etapa de ese proceso.
Un futuro que ya ha comenzado
La inteligencia artificial transformará profundamente la manera en que se elaboran los informes periciales durante los próximos años. Su impacto probablemente será comparable al que tuvo la generalización de internet o la digitalización de los procedimientos judiciales.
Los profesionales que sepan integrar estas herramientas con criterio, prudencia y rigor podrán aumentar su eficiencia y mejorar la calidad de sus servicios.
No obstante, resulta esencial recordar que la prueba pericial continúa siendo una actividad eminentemente humana. Los conocimientos técnicos, la experiencia profesional, la independencia de criterio y la capacidad de defender las conclusiones ante un tribunal siguen siendo elementos insustituibles.
La inteligencia artificial puede ayudar al perito, pero no puede reemplazarlo.
El auténtico reto para nuestra profesión no consiste en competir con la tecnología, sino en aprender a utilizarla de forma responsable para seguir ofreciendo a los tribunales y a la sociedad aquello que constituye la esencia de la actividad pericial: una opinión técnica objetiva, fundamentada y profesionalmente solvente.