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FEB
La prueba pericial continúa siendo uno de los instrumentos fundamentales a disposición de los tribunales para resolver cuestiones que requieren conocimientos especializados. En un entorno donde los litigios incorporan cada vez mayor complejidad técnica y científica, el papel del perito se vuelve esencial para ayudar al juez a comprender hechos, procesos o fenómenos que no pueden ser evaluados únicamente desde la experiencia común.
La Sentencia del Tribunal Supremo nº 64/2026, de la Sala de lo Civil, ofrece un excelente ejemplo de cómo nuestros tribunales abordan la valoración de la prueba pericial y aplican los criterios de la sana crítica. La resolución repasa de manera didáctica el rol del perito, el margen de apreciación judicial y los factores que deben tenerse en cuenta al ponderar un dictamen pericial. A continuación, se sintetizan los principales razonamientos que el Tribunal Supremo desarrolla sobre esta materia.

1. El papel del perito y su función en el proceso
El Tribunal recuerda que los peritos son profesionales con conocimientos especializados —científicos, técnicos, artísticos o prácticos— cuya misión es aportar al proceso criterios derivados de su saber experto. Su contribución no es la de un “hombre medio”, sino la de un especialista que interpreta datos y aplica métodos propios de la comunidad profesional a la que pertenece.
Ahora bien, el dictamen no vincula al juez. Si lo hiciera, explica la sentencia, el perito acabaría sustituyendo la función jurisdiccional, que corresponde en exclusiva al órgano judicial (art. 117.3 CE). El perito ayuda, pero no decide.
Tradicionalmente se hablaba del brocardo iudex est peritus peritorum, según el cual el juez sería el “perito de los peritos”. No obstante, la sentencia explica que hoy resulta más adecuado el principio iudex est custos peritorum: el juez no es experto técnico, sino supervisor del razonamiento pericial, encargado de comprobar su solidez, coherencia, calidad metodológica y utilidad para el caso.
2. Por qué el juez puede separarse del dictamen pericial
El Tribunal insiste en que el juez puede discrepar del informe, siempre que no actúe de manera arbitraria. Debe razonar esa discrepancia y explicarla en la sentencia, sobre todo cuando existan varios dictámenes contradictorios.
Esta posibilidad se justifica, entre otras razones, en que:
3. Criterios para valorar la calidad de un dictamen pericial
La sentencia enumera una serie de criterios lógicos de valoración, que deben guiar al juez conforme a las reglas de la sana crítica. Entre ellos destacan:
1) Cualificación y especialidad del perito
Se debe analizar la formación, experiencia, prestigio y adecuación del perfil profesional a la materia del dictamen. De ahí la importancia de que los informes incluyan un currículum suficientemente detallado.
2) Independencia y objetividad
El juez debe advertir posibles circunstancias que comprometan la imparcialidad del experto, ya sean de carácter personal, profesional o por su vinculación con alguna de las partes.
3) Método científico o técnico empleado
El Tribunal subraya que es esencial valorar:
En definitiva, se destaca la importancia de evitar la llamada “ciencia basura” y asegurar que las conclusiones se apoyan en procedimientos sólidos y reconocidos.
4) Coincidencia entre varios peritos
Aunque no es determinante, la existencia de conclusiones coincidentes entre diferentes dictámenes puede constituir un elemento a tener en cuenta.
5) Forma y condiciones del reconocimiento pericial
Importa saber si el perito examinó directamente el objeto, cuánto tiempo dedicó, en qué momento lo hizo, etc.
6) Coherencia interna del informe
Debe analizarse si el dictamen es:
7) Valoración conjunta con el resto de las pruebas
Los dictámenes no se valoran de forma aislada: deben integrarse con el resto de la actividad probatoria. Además, en ciertos casos, los hechos pueden ser tan claros que “hablan por sí mismos” (res ipsa loquitur).
4. Cuándo se infringen las reglas de la sana crítica
Según la jurisprudencia citada por la sentencia, se vulneran estas reglas cuando:
Conclusión
La STS 64/2026 refuerza una idea clave: la prueba pericial es una herramienta fundamental. La calidad del dictamen —su rigor, método, objetividad y coherencia— es determinante para que pueda cumplir su finalidad: ayudar al juez a decidir conforme a criterios racionales y técnicamente fundados.
Este pronunciamiento ofrece una guía especialmente útil para peritos y operadores jurídicos, al detallar los criterios concretos que la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo utiliza para evaluar correctamente un informe pericial dentro del proceso.